1/07/06 Muerte en la tormenta - Capítulo 8 (Post parón)
Recuerda que si te perdiste algún capítulo anterior; los tienes todos a la derecha. EN este capítulo, el grado de paranoia roza extremos acojonantes. Y dije que este iba a ser el último, pero el siguiente... jo jo jo jo como va a ser el siguiente
María se guardó su humeante arma en el bolsillo; cuando de pronto una mujer bastante mayor se abalanzó sobre ella y comenzó a arrearle golpes y más golpes. María sólo podía sentir como la contundencia de los golpes iba haciendo que fuese perdiendo el sentido; hasta que finalmente perdió el sentido por completo. Aquella mujer mayor se acercó al cuerpo de Marcos y con un extraño artilugio le extrajo la bala del cuerpo y comenzó a reanimarle. Enseguida Marcos recobró el sentido, y vio la cara de aquella mujer. Vio la cara de la mujer que acababa de dispararle y casi matarle, aunque considerablemente mayor… Y casi por acto reflejo, su puño trató de impactar contra la cabeza de aquella María tan mayor. Pero la mujer demostró unos reflejos aún más rápidos e impidió el impacto; y con una gran fuerza sostuvo el cuerpo de Marcos hasta que este decidió de hacer esfuerzos, y María le dijo: Tengo que contarte algo. He sido engañada. Hemos sido engañados. Ha habido un engaño enorme. Déjame que te explique…
En el año 2013, Ramón creó 3 grandes inventos. Tu amigo Ramón era un buen tipo, pero sus inventos le corrompieron. Descubrió una estrecha, muy estrecha relación entre el frío y el transcurrir del tiempo. Consiguió crear una tecnología que, basada en el frío, mantiene vivas a las personas, las hace inmortales, salvo en caso de muerte violenta. Inventó también un sistema que podría trasladas a cualquier persona de cualquier época a cualquier otra época, también por medio del frío. E inventó un sistema de borrado masivo de mentes, también basado en el frío.
Marcos miró a María… Por un lado sabía que el sólo había vivido hasta el año 2012; pero viendo lo que estaba viendo, cualquier cosa le cabria esperar.
Ramón se mantuvo en cierto anonimato, - continuó explicando María - pero tras una serie de sucesos durante el siglo XXI; en el siglo XXII llegó a ser nombrado presidente de Europa; y presentó como idea borrar de las mentes de la gente todo rastro del pasado. Nadie aceptó su idea, pero su maquina funcionaba igualmente. Con la única otra persona que conocía sus verdaderas intenciones desaparecida, Ramón inició un borrado masivo de mentes y se colocó como presidente supremo. La discrepancia era castigada con la muerte. Creó falsas razas de gente que creía tener razones para disentir; como unos llamados ‘asesinos del mar’ para que a nadie se le ocurriese disentir de su verdad. Entonces tras el borrado, conseguimos revertir el sistema y volver a todo el mundo a devolver la verdad a sus mentes. Pero la verdad histórica que Ramón había planeado; antes de ‘suicidarse’.
Pero él no se había suicidado. Había vuelto atrás en el tiempo mientras huía de su cúpula de frio; y vino a mi a decirme una nueva versión de los hechos; que me convenció de que tú eras el enemigo. Por algún motivo confié en él, en sus mentiras, y mi juventud, que ahora mismo yace inconsciente en el suelo; viajó para tratar de matarte, no sin antes salvarle a él tras que tu mismo le disparases… Pero tu no le disparaste; todavía. Fue un tú futuro que; ya conocedor de todo, trató de cortar por lo sano y matarle antes de que inventase la tecnología; pero claro, tuviste que inventar una tecnología diferente a la suya, ya que si viajabas atrás con su tecnología y le matabas antes de que la inventase; se crearía un grave problema temporal como el descrito en la teoría de Hewwsel-Kinager. La tecnología que finalmente desarrollaste, permitía transportar conciencias y objetos a uno mismo en el pasado; cometer una acción, y que el cuerpo del pasado no supiera haber sido utilizado. Esa tecnología ya sabes como hacerla; ya puedes hacerla. Ya las has soñado varias veces, y la seguirás soñando.
Volverás a tu presente, pero ahora eres un prófugo, te persigue la justicia. Pero no te preocupes por mi joven ‘yo’. Voy a abrirme los ojos y explicarme la verdad. Recuerdo perfectamente como todo lo que se ahora me lo dije yo; hace ya 20 años, me lo dije en un viaje más de cien años atrás en mi propio tiempo. Me lo dije dentro de una hora; sólo que ahora soy yo quien transmite la información. Sólo te pido que; ahora que sabes como serán tus pasos, no los sigas al pié de la letra. Trata de evitar que Ramón viva más allá de tu año 2012. Mátale. Destruyele. Hazle picadillo. Debes matar a Ramón o el futuro de la humanidad será negro.
Aún le quedaban 5 horas antes de que tuviese que volver a su tiempo. El recuerdo de cómo había sido asesinado había sido borrado de su mente; aunque todavía recordaba haberlo recordado. En ese momento; Marcos recordó algo. Mientras volvía a vivir en su mente aquel día que había desaparecido; se recordó a si mismo viendo en la tele los números de la lotería. Los anotó en un papel, fue a una administración a comprar exactamente esos mismos números, y los envió en un sobre a su casa. Al fin y al cabo; mejorar su pasado no podría alterar para nada el futuro…
Marcos salió a pasear por la ciudad, y observó tras un rato que ya sólo quedaban 10 segundos. Quedaban 3… Quedaba 1…
Entonces comenzó a convulsionarse. El tiempo había dejado de ignorarle; y comenzó a sentir el frío; el horrible frío que había sentido antes de viajar atrás en el tiempo… Entonces se despertó en una sala, con una enorme ventana. Y vio que en esa enorme ventana había alguien mirando. Era Ramón. Marcos vio un maletín a su lado, un maletín macizo de hierro que podría abrir la cabeza y matar a alguien con un par de golpes. Eso fue lo primero que pensó Marcos; y con un gran sigilo, cogió el maletín, se acercó a Ramón, y, esta vez sí, lo mató a maletinazos. Se aseguró de que había muerto. Los problemas de la humanidad habían terminado. Era un héroe…
Pero algo fallaba. Comenzó a hacer memoria, y vio que sus recuerdos eran absolutamente diferentes a los que recordaba recordar. Escuchó una voz a su espalda que decía: “Mierda… Otra vez he vuelto a llegar tarde. Tal y como me dije. Tal y como te voy a decir ahora, tal y como harás.”… Marcos se giró; y se vio a su espalda. Vio a su espalda al mismo ‘él’ con el que había hablado varias horas antes junto a un ordenador, que debía sacarle unos pocos meses, sólo que ahora tenia una marcada cicatriz en el rostro, todavía sangrante. Algo muy extraño había pasado. Alguien había mentido. Algo no era lo que tenia que ser.
María se guardó su humeante arma en el bolsillo; cuando de pronto una mujer bastante mayor se abalanzó sobre ella y comenzó a arrearle golpes y más golpes. María sólo podía sentir como la contundencia de los golpes iba haciendo que fuese perdiendo el sentido; hasta que finalmente perdió el sentido por completo. Aquella mujer mayor se acercó al cuerpo de Marcos y con un extraño artilugio le extrajo la bala del cuerpo y comenzó a reanimarle. Enseguida Marcos recobró el sentido, y vio la cara de aquella mujer. Vio la cara de la mujer que acababa de dispararle y casi matarle, aunque considerablemente mayor… Y casi por acto reflejo, su puño trató de impactar contra la cabeza de aquella María tan mayor. Pero la mujer demostró unos reflejos aún más rápidos e impidió el impacto; y con una gran fuerza sostuvo el cuerpo de Marcos hasta que este decidió de hacer esfuerzos, y María le dijo: Tengo que contarte algo. He sido engañada. Hemos sido engañados. Ha habido un engaño enorme. Déjame que te explique…
En el año 2013, Ramón creó 3 grandes inventos. Tu amigo Ramón era un buen tipo, pero sus inventos le corrompieron. Descubrió una estrecha, muy estrecha relación entre el frío y el transcurrir del tiempo. Consiguió crear una tecnología que, basada en el frío, mantiene vivas a las personas, las hace inmortales, salvo en caso de muerte violenta. Inventó también un sistema que podría trasladas a cualquier persona de cualquier época a cualquier otra época, también por medio del frío. E inventó un sistema de borrado masivo de mentes, también basado en el frío.
Marcos miró a María… Por un lado sabía que el sólo había vivido hasta el año 2012; pero viendo lo que estaba viendo, cualquier cosa le cabria esperar.
Ramón se mantuvo en cierto anonimato, - continuó explicando María - pero tras una serie de sucesos durante el siglo XXI; en el siglo XXII llegó a ser nombrado presidente de Europa; y presentó como idea borrar de las mentes de la gente todo rastro del pasado. Nadie aceptó su idea, pero su maquina funcionaba igualmente. Con la única otra persona que conocía sus verdaderas intenciones desaparecida, Ramón inició un borrado masivo de mentes y se colocó como presidente supremo. La discrepancia era castigada con la muerte. Creó falsas razas de gente que creía tener razones para disentir; como unos llamados ‘asesinos del mar’ para que a nadie se le ocurriese disentir de su verdad. Entonces tras el borrado, conseguimos revertir el sistema y volver a todo el mundo a devolver la verdad a sus mentes. Pero la verdad histórica que Ramón había planeado; antes de ‘suicidarse’.
Pero él no se había suicidado. Había vuelto atrás en el tiempo mientras huía de su cúpula de frio; y vino a mi a decirme una nueva versión de los hechos; que me convenció de que tú eras el enemigo. Por algún motivo confié en él, en sus mentiras, y mi juventud, que ahora mismo yace inconsciente en el suelo; viajó para tratar de matarte, no sin antes salvarle a él tras que tu mismo le disparases… Pero tu no le disparaste; todavía. Fue un tú futuro que; ya conocedor de todo, trató de cortar por lo sano y matarle antes de que inventase la tecnología; pero claro, tuviste que inventar una tecnología diferente a la suya, ya que si viajabas atrás con su tecnología y le matabas antes de que la inventase; se crearía un grave problema temporal como el descrito en la teoría de Hewwsel-Kinager. La tecnología que finalmente desarrollaste, permitía transportar conciencias y objetos a uno mismo en el pasado; cometer una acción, y que el cuerpo del pasado no supiera haber sido utilizado. Esa tecnología ya sabes como hacerla; ya puedes hacerla. Ya las has soñado varias veces, y la seguirás soñando.
Volverás a tu presente, pero ahora eres un prófugo, te persigue la justicia. Pero no te preocupes por mi joven ‘yo’. Voy a abrirme los ojos y explicarme la verdad. Recuerdo perfectamente como todo lo que se ahora me lo dije yo; hace ya 20 años, me lo dije en un viaje más de cien años atrás en mi propio tiempo. Me lo dije dentro de una hora; sólo que ahora soy yo quien transmite la información. Sólo te pido que; ahora que sabes como serán tus pasos, no los sigas al pié de la letra. Trata de evitar que Ramón viva más allá de tu año 2012. Mátale. Destruyele. Hazle picadillo. Debes matar a Ramón o el futuro de la humanidad será negro.
Aún le quedaban 5 horas antes de que tuviese que volver a su tiempo. El recuerdo de cómo había sido asesinado había sido borrado de su mente; aunque todavía recordaba haberlo recordado. En ese momento; Marcos recordó algo. Mientras volvía a vivir en su mente aquel día que había desaparecido; se recordó a si mismo viendo en la tele los números de la lotería. Los anotó en un papel, fue a una administración a comprar exactamente esos mismos números, y los envió en un sobre a su casa. Al fin y al cabo; mejorar su pasado no podría alterar para nada el futuro…
Marcos salió a pasear por la ciudad, y observó tras un rato que ya sólo quedaban 10 segundos. Quedaban 3… Quedaba 1…
Entonces comenzó a convulsionarse. El tiempo había dejado de ignorarle; y comenzó a sentir el frío; el horrible frío que había sentido antes de viajar atrás en el tiempo… Entonces se despertó en una sala, con una enorme ventana. Y vio que en esa enorme ventana había alguien mirando. Era Ramón. Marcos vio un maletín a su lado, un maletín macizo de hierro que podría abrir la cabeza y matar a alguien con un par de golpes. Eso fue lo primero que pensó Marcos; y con un gran sigilo, cogió el maletín, se acercó a Ramón, y, esta vez sí, lo mató a maletinazos. Se aseguró de que había muerto. Los problemas de la humanidad habían terminado. Era un héroe…
Pero algo fallaba. Comenzó a hacer memoria, y vio que sus recuerdos eran absolutamente diferentes a los que recordaba recordar. Escuchó una voz a su espalda que decía: “Mierda… Otra vez he vuelto a llegar tarde. Tal y como me dije. Tal y como te voy a decir ahora, tal y como harás.”… Marcos se giró; y se vio a su espalda. Vio a su espalda al mismo ‘él’ con el que había hablado varias horas antes junto a un ordenador, que debía sacarle unos pocos meses, sólo que ahora tenia una marcada cicatriz en el rostro, todavía sangrante. Algo muy extraño había pasado. Alguien había mentido. Algo no era lo que tenia que ser.
2/06/06 Muerte en la tormenta: Capítulo 7
La guardería estaba llena de niños riendo y jugando. Entonces llegó el momento de recoger, y sentarse con más calma, ya que la profesora tenía que darles un pequeño mensaje a sus alumnos. Con la falta de ganas habitual a la hora de recoger, los niños tardaron cosa de 10 minutos en recoger todos los juguetes y poner las sillas en sus sitios en las mesas circulares de aquel lugar.
Los niños se sentaron, y, esta vez sí, estuvieron callados; y miraron atentamente a su profesora, que comenzó a hablar a los crios, que no llegaban a los 4 años:
- Bueno niños, mañana es el ultimo día de clase, y muchos de vosotros comenzareis a ir al colegio, a la educación infantil. Mañana será pues un día especial, y para celebrarlo, deberéis traer vuestro juguete favorito, y mucha vaselina, POR QUE OS LOS VAIS A METER POR EL CULO, PUTOS CRIOS DE MIERDA. – Acto seguido la profesora cogió una silla y con todas sus fuerzas golpeó en la cabeza a uno de los chavales, que ni lloró, solamente cayó desplomado al suelo. Cuando el resto de niños querían reaccionar, querían hacer algo, la profesora ya no estaba allí.
Aquella profesora había comenzado a estar con ellos una semana atrás, después de que la anterior se fuese de viaje, y la directora contrató a la primera persona cualificada que entró por la puerta. La directora no pudo dejar de culparse, cuando escuchó los gritos y llantos de los crios, y al llegar abajo, ver el cuerpo de aquel alumno desplomado en el suelo. Cogió un lápiz de la mesa, y con una rapidez inusitada, hizo girar la ruletilla del teléfono para pedir una ambulancia, y también para llamar a la policía. En menos de 10 minutos, el ruido de sirenas retumbaba en la pequeña calle en la que estaba la guardería. El despejado cielo comenzaba a dejar de serlo, cuando por el oeste comenzaban a acercarse grandes nubarrones negros, a pesar de la época del año.
Los policías entraron en la guardería, y se acercaron a la directora, a la que comenzaron a tomar declaración sobre la maestra que había cometido la agresión. El equipo médico de la ambulancia se acerco hacia el niño, pero enseguida comprobaron que había sido un golpe muy mal dado, el pobre chaval había muerto por el impacto, no había perdido la conciencia como la directora había comunicado.
Cuando la directora conoció la noticia, rompió a llorar, se derrumbó. La policía le dijo que les diera el teléfono de la familia del chaval, que tenían que llamarle para comunicar la noticia. La profesora señaló el fichero que había al lado de la mesa, y dijo el nombre del niño. El agente enseguida encontró en el fichero el nombre de la familia del chaval, y les pidió que fueran al hospital que había a 5 manzanas de la guardería, que tenían un mensaje importante que darles.
En el hospital, media hora después, la familia llegó preocupada, pero sin esperarse la noticia que iban a recibir. Su hijo de 3 años había muerto. Su hijo Marcos había muerto aquel 2 de Junio del año 1986 agredido por la profesora que había comenzado a trabajar una semana antes.
Los niños se sentaron, y, esta vez sí, estuvieron callados; y miraron atentamente a su profesora, que comenzó a hablar a los crios, que no llegaban a los 4 años:
- Bueno niños, mañana es el ultimo día de clase, y muchos de vosotros comenzareis a ir al colegio, a la educación infantil. Mañana será pues un día especial, y para celebrarlo, deberéis traer vuestro juguete favorito, y mucha vaselina, POR QUE OS LOS VAIS A METER POR EL CULO, PUTOS CRIOS DE MIERDA. – Acto seguido la profesora cogió una silla y con todas sus fuerzas golpeó en la cabeza a uno de los chavales, que ni lloró, solamente cayó desplomado al suelo. Cuando el resto de niños querían reaccionar, querían hacer algo, la profesora ya no estaba allí.
Aquella profesora había comenzado a estar con ellos una semana atrás, después de que la anterior se fuese de viaje, y la directora contrató a la primera persona cualificada que entró por la puerta. La directora no pudo dejar de culparse, cuando escuchó los gritos y llantos de los crios, y al llegar abajo, ver el cuerpo de aquel alumno desplomado en el suelo. Cogió un lápiz de la mesa, y con una rapidez inusitada, hizo girar la ruletilla del teléfono para pedir una ambulancia, y también para llamar a la policía. En menos de 10 minutos, el ruido de sirenas retumbaba en la pequeña calle en la que estaba la guardería. El despejado cielo comenzaba a dejar de serlo, cuando por el oeste comenzaban a acercarse grandes nubarrones negros, a pesar de la época del año.
Los policías entraron en la guardería, y se acercaron a la directora, a la que comenzaron a tomar declaración sobre la maestra que había cometido la agresión. El equipo médico de la ambulancia se acerco hacia el niño, pero enseguida comprobaron que había sido un golpe muy mal dado, el pobre chaval había muerto por el impacto, no había perdido la conciencia como la directora había comunicado.
Cuando la directora conoció la noticia, rompió a llorar, se derrumbó. La policía le dijo que les diera el teléfono de la familia del chaval, que tenían que llamarle para comunicar la noticia. La profesora señaló el fichero que había al lado de la mesa, y dijo el nombre del niño. El agente enseguida encontró en el fichero el nombre de la familia del chaval, y les pidió que fueran al hospital que había a 5 manzanas de la guardería, que tenían un mensaje importante que darles.
En el hospital, media hora después, la familia llegó preocupada, pero sin esperarse la noticia que iban a recibir. Su hijo de 3 años había muerto. Su hijo Marcos había muerto aquel 2 de Junio del año 1986 agredido por la profesora que había comenzado a trabajar una semana antes.
29/04/06 Muerte en la tormenta - Capítulo 4
- Si no has leido los 3 capis anteriores, en el menu de la derecha tienes link a los mismos
Hacía 12 horas desde que las alarmas habían dejado de sonar. Al parecer habían desistido de buscar a Marcos, ya daban por hecho que se había fugado. Al parecer, las cámaras no grababan a Marcos rajándole la garganta con un cuchillo en forma de media luna al jefe de la prisión.
En la cafetería, a varios km de la prisión, Marcos tomaba un desayuno. Le había vuelto el hambre, e incluso el color había vuelto a su cara, que ya no estaba pálida como lo había estado desde que le habían arrestado tras la muerte de Ramón. Marcos recordaba que Ramón siempre había aspirado a ser algo grande, siempre había tenido aspiraciones de llegar incluso a presidente del mundo… Pero todas esas aspiraciones habían sido frustradas por un arma de fuego que Marcos nunca antes había visto. A pesar de estar comprada a su nombre.
De pronto, las sirenas de policías retumbaron por todas partes. Un megáfono le pidió su rendición, que saliera con las manos en alto, y que tirara el arma. Que tirara esa hoz con cuchilla en forma de media luna, todavía ensangrentada, que tenía en la mano. Pero esta vez Marcos no iba a volver a dejarse arrestar. NO sabía que era lo que había hecho, o lo que se suponía que había hecho, pero sintió la misma extraña sensación que cuando le apareció la pistola en la mano tras el asesinato de Ramón.
La única camarera que estaba en el bar, se agachó bajo la barra. Marcos entro en el almacén del bar, que estaba en un sótano. Y vio en el suelo de dicho almacén, una enorme alcantarilla. Una alcantarilla que estaba destapada. Marcos entró en ella, y enseguida dedujo que estaba en la red de alcantarillado de la ciudad, a pesar de que aquel bar en el que se había parado estaba considerablemente apartado.
Una lancha con el motor encendido se encontraba flotando en el Río Fecal, de modo que Marcos se subió a ella y siguió por el único camino posible. En medio del camino se acabó la gasolina a la lancha, en otra extraña coincidencia más, justo junto a unas escaleras que habrían pasado inadvertidas de no ser por la gasolina.
Marcos subió por las escaleras, y abrió la tapa. No se había levantado en medio de la ciudad, estaba en otro sótano. Pudo ver lo que parecía ser una herramienta, como una llave de alcantarilla antigua, pero la parte con la que se debía hacer palanca, parecía inusualmente afilada. Una voz muy familiar le pidió que bajase y destrozase la lancha con el para que se fuera en el Río Fecal y no pudieran seguirle. Marcos bajó y perforó la lancha. Volvió a subir, y se topó de bruces con la ultima persona que esperaba encontrarse. Se topó con… ¿consigo mismo?
Hacía 12 horas desde que las alarmas habían dejado de sonar. Al parecer habían desistido de buscar a Marcos, ya daban por hecho que se había fugado. Al parecer, las cámaras no grababan a Marcos rajándole la garganta con un cuchillo en forma de media luna al jefe de la prisión.
En la cafetería, a varios km de la prisión, Marcos tomaba un desayuno. Le había vuelto el hambre, e incluso el color había vuelto a su cara, que ya no estaba pálida como lo había estado desde que le habían arrestado tras la muerte de Ramón. Marcos recordaba que Ramón siempre había aspirado a ser algo grande, siempre había tenido aspiraciones de llegar incluso a presidente del mundo… Pero todas esas aspiraciones habían sido frustradas por un arma de fuego que Marcos nunca antes había visto. A pesar de estar comprada a su nombre.
De pronto, las sirenas de policías retumbaron por todas partes. Un megáfono le pidió su rendición, que saliera con las manos en alto, y que tirara el arma. Que tirara esa hoz con cuchilla en forma de media luna, todavía ensangrentada, que tenía en la mano. Pero esta vez Marcos no iba a volver a dejarse arrestar. NO sabía que era lo que había hecho, o lo que se suponía que había hecho, pero sintió la misma extraña sensación que cuando le apareció la pistola en la mano tras el asesinato de Ramón.
La única camarera que estaba en el bar, se agachó bajo la barra. Marcos entro en el almacén del bar, que estaba en un sótano. Y vio en el suelo de dicho almacén, una enorme alcantarilla. Una alcantarilla que estaba destapada. Marcos entró en ella, y enseguida dedujo que estaba en la red de alcantarillado de la ciudad, a pesar de que aquel bar en el que se había parado estaba considerablemente apartado.
Una lancha con el motor encendido se encontraba flotando en el Río Fecal, de modo que Marcos se subió a ella y siguió por el único camino posible. En medio del camino se acabó la gasolina a la lancha, en otra extraña coincidencia más, justo junto a unas escaleras que habrían pasado inadvertidas de no ser por la gasolina.
Marcos subió por las escaleras, y abrió la tapa. No se había levantado en medio de la ciudad, estaba en otro sótano. Pudo ver lo que parecía ser una herramienta, como una llave de alcantarilla antigua, pero la parte con la que se debía hacer palanca, parecía inusualmente afilada. Una voz muy familiar le pidió que bajase y destrozase la lancha con el para que se fuera en el Río Fecal y no pudieran seguirle. Marcos bajó y perforó la lancha. Volvió a subir, y se topó de bruces con la ultima persona que esperaba encontrarse. Se topó con… ¿consigo mismo?
3/04/06 Muerte en la tormenta - Capítulo 3
- Si no te leiste alguno de los dos primeros capítulos, a la derecha tienes una lista de capítulos.
Ramón estaba comprando en la tienda donde siempre compraba, lo que siempre compraba, a quien siempre compraba. Hacia 3 días que su mujer le había dejado, pero no estaba afectado. Es más, se había sentido liberado. Pasó al lado de la estantería en la que estaban todas las bolsas de patatillas, y de pronto escuchó entrar a alguien en la tienda. Se agachó, instintivamente, y escuchó al que había entrado decir: ‘El Señor Salieri le envía saludos’… Y luego un sonido estruendoso. Un disparo.
A través del espejo que había en su pasillo, pudo ver la caja, puedo ver la cara del que había ejecutado a su tendero de siempre. Y el asesino también le vio a él. Ramón corrió hasta lo profundo del pasillo, y cuando llegó al final del mismo, el criminal apareció al principio. Dio un disparo al aire. Ramón se metió por el siguiente pasillo y corrió hacia la salida de emergencia. En la calle se subió a su moto y salió a gran velocidad por la autopista hacia la comisaría de Policía.
Gracias a su testimonio consiguió vengar la muerte de su amigo, encarcelando al asesino. El asesino a su vez confesó quien le había mandado cometer el crimen, lo que le costó prisión al jefe de la familia mafiosa más importante de la ciudad. Y también costó la muerte misteriosa en prisión del chivato. Y que la policía se preocupara por Ramón. La Europol estaba detrás de ambos mafiosos, y ahora la mafia estaba detrás de Ramón por haber descubierto y sido testigo del crimen. Le ofrecieron entrar en el programa de protección de testigos. Y le enviaron hacia EE.UU., a un pequeño pueblo donde nadie le conocía, a un pueblo tranquilo donde seguro estaría a salvo de morir por plomo en su cuerpo.
Tras arreglarlo todo, tras tener todo listo para desaparecer, Ramón se dirigió al aeropuerto en un Falcón negro conducido por un tipo trajeado, por el mismo que había sido su escolta desde hacía tres meses, la ultima persona a la que vería tras no volver a ver a nadie a quien ya hubiera visto.
En el aeropuerto vio a todo tipo de gente. Paralíticos calvos, mujeres detenidas, iraquíes que eran detenidos sólo por dejar su mochila al cuidado de rubias tontas, aunque luego recuperasen las mochilas… Ramón se subió al avión que le llevaría de Madrid a Nueva York. Cerró los ojos, antes de que el avión despegara, y se dispuso a dormir. Unas horas más tarde se despertó, en medio del Océano. (NdA: Dentro del avión, claro) Le entró la sed, así que hizo que una azafata le llevara un refresco, que se tomó enseguida. No durmió más durante el viaje; y cuando el avión llegó al aeropuerto, alquiló un coche con el dinero que tenía para alquilarlo. Ya tenía lista su casa, su nueva casa, aunque no tenía garaje. Se hizo de noche cuando llegó al pequeño pueblo donde viviría, aparcó el coche, y cuando salió del mismo, comenzó a caer una gran tormenta. Las farolas de las calles se apagaron, y los rayos era la única iluminación que, momentáneamente, iluminaba las calles de la ciudad. Por suerte llevaba un chubasquero oscuro, así que se puso la capucha y continuó andando. De pronto, cuando estaba a escasos 100 metros de su casa, de la que sería su casa desde ese momento, escuchó una voz detrás. Se giró, pero no vio a nadie. Cuando volvió la vista a la dirección a la que iba, vio a Marcos, a su antiguo amigo Marcos, a la última persona a la que esperaba ver allí. Tenía una pistola, y le disparó 3 veces. 3 disparos, mortales de necesidad, que hicieron que Ramón cayera tendido al suelo, que la sangre comenzara a brotar y a diluirse en el agua que no paraba de caer.
Ramón comenzó a marearse, y entonces se acercó Marcos, se agachó a su lado, y mirándole a los ojos, como si realmente estuviera preocupado o apenado, como si no supiera lo que acababa de pasar, le preguntó:
- ¿Quién ha sido?
- Has sido tú, no me esperaba que llegaras a esto… - respondió Ramón, con su último aliento. Y entonces murió, la oscuridad se hizo, y el fin se cernió sobre él. Sólo le alegraba la idea de que la INTERPOL le había asegurado de que en el peor de los casos, su verdugo acabaría muerto por la justicia estadounidense.
Marcos se desmayó ante los enfermeros de la ambulancia, los cuales llamaron a la policía, y cuando se despertó, ya estaba en una celda, donde un policía le dijo que estaba detenido por asesinato.
El tiempo pasó, y a medida que iban teniendo lugar los acontecimientos, por mucho que Marcos negaba su implicación en el asesinato, más clara parecía esta. Y más cruel y preparado parecía el crimen, lo que derivó en pena de muerte. En una pena de muerte que, a buen seguro, se cumpliría, a menos que Marcos escapara de la prisión más segura de todo el país.
Ramón estaba comprando en la tienda donde siempre compraba, lo que siempre compraba, a quien siempre compraba. Hacia 3 días que su mujer le había dejado, pero no estaba afectado. Es más, se había sentido liberado. Pasó al lado de la estantería en la que estaban todas las bolsas de patatillas, y de pronto escuchó entrar a alguien en la tienda. Se agachó, instintivamente, y escuchó al que había entrado decir: ‘El Señor Salieri le envía saludos’… Y luego un sonido estruendoso. Un disparo.
A través del espejo que había en su pasillo, pudo ver la caja, puedo ver la cara del que había ejecutado a su tendero de siempre. Y el asesino también le vio a él. Ramón corrió hasta lo profundo del pasillo, y cuando llegó al final del mismo, el criminal apareció al principio. Dio un disparo al aire. Ramón se metió por el siguiente pasillo y corrió hacia la salida de emergencia. En la calle se subió a su moto y salió a gran velocidad por la autopista hacia la comisaría de Policía.
Gracias a su testimonio consiguió vengar la muerte de su amigo, encarcelando al asesino. El asesino a su vez confesó quien le había mandado cometer el crimen, lo que le costó prisión al jefe de la familia mafiosa más importante de la ciudad. Y también costó la muerte misteriosa en prisión del chivato. Y que la policía se preocupara por Ramón. La Europol estaba detrás de ambos mafiosos, y ahora la mafia estaba detrás de Ramón por haber descubierto y sido testigo del crimen. Le ofrecieron entrar en el programa de protección de testigos. Y le enviaron hacia EE.UU., a un pequeño pueblo donde nadie le conocía, a un pueblo tranquilo donde seguro estaría a salvo de morir por plomo en su cuerpo.
Tras arreglarlo todo, tras tener todo listo para desaparecer, Ramón se dirigió al aeropuerto en un Falcón negro conducido por un tipo trajeado, por el mismo que había sido su escolta desde hacía tres meses, la ultima persona a la que vería tras no volver a ver a nadie a quien ya hubiera visto.
En el aeropuerto vio a todo tipo de gente. Paralíticos calvos, mujeres detenidas, iraquíes que eran detenidos sólo por dejar su mochila al cuidado de rubias tontas, aunque luego recuperasen las mochilas… Ramón se subió al avión que le llevaría de Madrid a Nueva York. Cerró los ojos, antes de que el avión despegara, y se dispuso a dormir. Unas horas más tarde se despertó, en medio del Océano. (NdA: Dentro del avión, claro) Le entró la sed, así que hizo que una azafata le llevara un refresco, que se tomó enseguida. No durmió más durante el viaje; y cuando el avión llegó al aeropuerto, alquiló un coche con el dinero que tenía para alquilarlo. Ya tenía lista su casa, su nueva casa, aunque no tenía garaje. Se hizo de noche cuando llegó al pequeño pueblo donde viviría, aparcó el coche, y cuando salió del mismo, comenzó a caer una gran tormenta. Las farolas de las calles se apagaron, y los rayos era la única iluminación que, momentáneamente, iluminaba las calles de la ciudad. Por suerte llevaba un chubasquero oscuro, así que se puso la capucha y continuó andando. De pronto, cuando estaba a escasos 100 metros de su casa, de la que sería su casa desde ese momento, escuchó una voz detrás. Se giró, pero no vio a nadie. Cuando volvió la vista a la dirección a la que iba, vio a Marcos, a su antiguo amigo Marcos, a la última persona a la que esperaba ver allí. Tenía una pistola, y le disparó 3 veces. 3 disparos, mortales de necesidad, que hicieron que Ramón cayera tendido al suelo, que la sangre comenzara a brotar y a diluirse en el agua que no paraba de caer.
Ramón comenzó a marearse, y entonces se acercó Marcos, se agachó a su lado, y mirándole a los ojos, como si realmente estuviera preocupado o apenado, como si no supiera lo que acababa de pasar, le preguntó:
- ¿Quién ha sido?
- Has sido tú, no me esperaba que llegaras a esto… - respondió Ramón, con su último aliento. Y entonces murió, la oscuridad se hizo, y el fin se cernió sobre él. Sólo le alegraba la idea de que la INTERPOL le había asegurado de que en el peor de los casos, su verdugo acabaría muerto por la justicia estadounidense.
Marcos se desmayó ante los enfermeros de la ambulancia, los cuales llamaron a la policía, y cuando se despertó, ya estaba en una celda, donde un policía le dijo que estaba detenido por asesinato.
El tiempo pasó, y a medida que iban teniendo lugar los acontecimientos, por mucho que Marcos negaba su implicación en el asesinato, más clara parecía esta. Y más cruel y preparado parecía el crimen, lo que derivó en pena de muerte. En una pena de muerte que, a buen seguro, se cumpliría, a menos que Marcos escapara de la prisión más segura de todo el país.
23/03/06 Muerte en la Tormenta - Capítulo 2
- Si no te leiste el primero, tienes a la izquierda (tras el cambio de diseño, a la dcha) un link al mismo. Seguimos donde lo dejamos. 1 capitulo semanal como minimo a esta historia.
Marcos despertó con el ruido del palo en los barrotes de su celda. Una vez más había vuelto a soñar con el crimen que le envió a la cárcel hacia ya 6 años. Una vez más volvía a convencerse de que el no fue el criminal. Pero esta vez ya no lo iba a repetir. Nadie le creía, y nadie le creería por más que lo dijera. Y además ya era su último día. En menos de 32 horas le atarían a una cama y una inyección pararía los latidos de su corazón ante la expectante familia de la victima. En menos de 32 hora lo que había hecho dejaría de importar, ya que pasaría a ser un nombre tachado en una lista. A las 6 de la tarde le trasladarían a la celda contigua a la sala donde un cóctel de pentotal sódico, bromuro de pancuronio y potasio clorado harían que su corazón y su respiración cesasen.
Llevaba 8 años viviendo en Estados Unidos. Marcos, en su pensamiento, llegó a decidir que el motivo por el cual había bajado cuando murió su antiguo amigo, era haberle visto también allí, cuando teóricamente se había quedado a vivir en Madrid. Quizás, lo que había pasado por su subconsciente es que si su destino les había cruzado a tantos kilómetros de donde les había separado era que podrían volver a hablarse. Que podrían recuperar su amistad. Pero lo que no se había explicado todavía era como había muerto su amigo. Y mucho menos, como había llegado a su mano aquella pistola, aquella pistola que nunca antes había visto, aunque la policía dijo que la pistola estaba a su nombre, y que la había comprado 3 meses antes. Y también que todo llevaba siendo orquestado mucho, mucho tiempo. En la bala estaba escrito, esculpido con láser, esculpido con el láser de tallar metales de Marcos, el nombre de Ramón. El nombre de su difunto amigo/enemigo. Y el motivo que hizo que su condena fuera a muerte. Asesinato premeditado y calculado a sangre fría, con tal grado de detalle que el juez acabó espantado del odio que rezumaba ese asesinato, a pesar de que Marcos siempre se declaró inocente.
No acudió a desayunar, se quedó en su celda, mirando para el techo, tratando de no pensar en nada, ni en que su vida finalizaba, ni en lo que había hecho aquella noche y lo que se dictaminó que había hecho, ni en el extraño olor que llevaba en su celda desde siempre, no quería pensar en nada. Solo miraba el techo. Un techo blanco, completamente impoluto, que resaltaba con el sucísimo suelo de toda la prisión. Entonces observó una pequeña grieta en la junta de la pared con el techo. Una grieta que nunca había visto, posiblemente por que nunca se había parado a mirar el techo, pero que parecía crecer mientras Marcos posaba su mirada en ella. Y no sólo lo parecía, la grieta no dejaba de crecer, lentamente, pero crecía. Pero lo peor era el gran frío que parecía entrar por ella. A medida que la grieta crecía, la temperatura disminuía enteros. Marcos avisó al guardia para que fuera hasta la celda. Y hasta allí fue el guardia. Enseguida notó el frío, enseguida notó que la grieta crecía. Pero no fue a avisar a nadie. No fue a avisar a nadie por que de pronto ya no había cárcel. No había celdas, no había barrotes, ni tampoco había frío o grieta que reportar. De pronto el carcelero y Marcos estaban en la puerta del sol de Madrid celebrando el año nuevo. El año 2000. Estaban 12 años atrás en el tiempo. Y no sabían el motivo. Pero si que entre la muchedumbre es muy fácil escapar, especialmente para un preso que no esta esposado.
Marcos recordó que el había celebrado allí el año 2000. Lo había celebrado con Ramón. Y con más amigos. Y con la ‘ella’ que había hecho que Ramón y Marcos perdiesen la amistad. Así que Marcos decidió ir en la dirección contraria a donde el había estado celebrando el año. Y el agente, que no sabía con certeza lo que hacer, ni lo que había pasado, decidió seguir a Marcos. Al fin y al cabo era un prisionero que tendría que ser ejecutado en 32 horas, aunque en España el agente no tenía ningún poder. Pero no hizo falta que le siguiese. Ya que volvieron a aparecer en la celda de Marcos, en el año 2012 pero a menos de 10º C bajo cero. Y la temperatura seguía bajando. Y el asombro del agente por lo que acaba de pasar; y el del propio Marcos, no hacían si no disminuir por el temor de uno a la muerte que estaba a punto de llegar y al otro por saber que el estado le ejecutaría en 32 horas. En efecto, el agente murió de una hipotermia que actuó mucho más rápido de lo normal. Y la temperatura volvió en un instante a ser la que debía ser. Pero el cuerpo del agente estaba en el suelo, completamente azul y con una temperatura al tacto muy inferior a la del hielo.
Pero estaba vez Marcos no avisó. El único agente que no estaba en el comedor estaba muerto. Y la puerta de su celda abierta. Quizás podría aprovechar esta situación para tratar de recuperar la libertad. Y de explicarse que había pasado.
Marcos despertó con el ruido del palo en los barrotes de su celda. Una vez más había vuelto a soñar con el crimen que le envió a la cárcel hacia ya 6 años. Una vez más volvía a convencerse de que el no fue el criminal. Pero esta vez ya no lo iba a repetir. Nadie le creía, y nadie le creería por más que lo dijera. Y además ya era su último día. En menos de 32 horas le atarían a una cama y una inyección pararía los latidos de su corazón ante la expectante familia de la victima. En menos de 32 hora lo que había hecho dejaría de importar, ya que pasaría a ser un nombre tachado en una lista. A las 6 de la tarde le trasladarían a la celda contigua a la sala donde un cóctel de pentotal sódico, bromuro de pancuronio y potasio clorado harían que su corazón y su respiración cesasen.
Llevaba 8 años viviendo en Estados Unidos. Marcos, en su pensamiento, llegó a decidir que el motivo por el cual había bajado cuando murió su antiguo amigo, era haberle visto también allí, cuando teóricamente se había quedado a vivir en Madrid. Quizás, lo que había pasado por su subconsciente es que si su destino les había cruzado a tantos kilómetros de donde les había separado era que podrían volver a hablarse. Que podrían recuperar su amistad. Pero lo que no se había explicado todavía era como había muerto su amigo. Y mucho menos, como había llegado a su mano aquella pistola, aquella pistola que nunca antes había visto, aunque la policía dijo que la pistola estaba a su nombre, y que la había comprado 3 meses antes. Y también que todo llevaba siendo orquestado mucho, mucho tiempo. En la bala estaba escrito, esculpido con láser, esculpido con el láser de tallar metales de Marcos, el nombre de Ramón. El nombre de su difunto amigo/enemigo. Y el motivo que hizo que su condena fuera a muerte. Asesinato premeditado y calculado a sangre fría, con tal grado de detalle que el juez acabó espantado del odio que rezumaba ese asesinato, a pesar de que Marcos siempre se declaró inocente.
No acudió a desayunar, se quedó en su celda, mirando para el techo, tratando de no pensar en nada, ni en que su vida finalizaba, ni en lo que había hecho aquella noche y lo que se dictaminó que había hecho, ni en el extraño olor que llevaba en su celda desde siempre, no quería pensar en nada. Solo miraba el techo. Un techo blanco, completamente impoluto, que resaltaba con el sucísimo suelo de toda la prisión. Entonces observó una pequeña grieta en la junta de la pared con el techo. Una grieta que nunca había visto, posiblemente por que nunca se había parado a mirar el techo, pero que parecía crecer mientras Marcos posaba su mirada en ella. Y no sólo lo parecía, la grieta no dejaba de crecer, lentamente, pero crecía. Pero lo peor era el gran frío que parecía entrar por ella. A medida que la grieta crecía, la temperatura disminuía enteros. Marcos avisó al guardia para que fuera hasta la celda. Y hasta allí fue el guardia. Enseguida notó el frío, enseguida notó que la grieta crecía. Pero no fue a avisar a nadie. No fue a avisar a nadie por que de pronto ya no había cárcel. No había celdas, no había barrotes, ni tampoco había frío o grieta que reportar. De pronto el carcelero y Marcos estaban en la puerta del sol de Madrid celebrando el año nuevo. El año 2000. Estaban 12 años atrás en el tiempo. Y no sabían el motivo. Pero si que entre la muchedumbre es muy fácil escapar, especialmente para un preso que no esta esposado.
Marcos recordó que el había celebrado allí el año 2000. Lo había celebrado con Ramón. Y con más amigos. Y con la ‘ella’ que había hecho que Ramón y Marcos perdiesen la amistad. Así que Marcos decidió ir en la dirección contraria a donde el había estado celebrando el año. Y el agente, que no sabía con certeza lo que hacer, ni lo que había pasado, decidió seguir a Marcos. Al fin y al cabo era un prisionero que tendría que ser ejecutado en 32 horas, aunque en España el agente no tenía ningún poder. Pero no hizo falta que le siguiese. Ya que volvieron a aparecer en la celda de Marcos, en el año 2012 pero a menos de 10º C bajo cero. Y la temperatura seguía bajando. Y el asombro del agente por lo que acaba de pasar; y el del propio Marcos, no hacían si no disminuir por el temor de uno a la muerte que estaba a punto de llegar y al otro por saber que el estado le ejecutaría en 32 horas. En efecto, el agente murió de una hipotermia que actuó mucho más rápido de lo normal. Y la temperatura volvió en un instante a ser la que debía ser. Pero el cuerpo del agente estaba en el suelo, completamente azul y con una temperatura al tacto muy inferior a la del hielo.
Pero estaba vez Marcos no avisó. El único agente que no estaba en el comedor estaba muerto. Y la puerta de su celda abierta. Quizás podría aprovechar esta situación para tratar de recuperar la libertad. Y de explicarse que había pasado.
6/02/06 Muerte en la tormenta (Cap. 1)
Vuelvo a subir la historia, ya que mañana comienza a continuar al segunda historia en capitulos de El Weblog de CartDestr, ahora que Historiteando pro fin a finalizado.
Asomado a la venta estaba él cuando pudo ver claramente pasar por la calle a aquella persona. No paraba de llover, llovía, llovía y llovía a más no poder. Entre los edificios se proyectaban sombras instantáneas a cada rayo que caía, y el ruido de los truenos avanzaba implacable entre los edificios. Pero lo vio. El hombre al que más odiaba paseaba con un chubasquero oscuro con la capucha puesta bajo la intensa lluvia.
Hacia 6 años que no le veía. Hacia 6 años que no hablaba con él. Hacia 6 años que ya no eran amigos, si no más bien tirando a enemigos. Sus amistades comunes sabían que ya no había nada que hacer entre ellos, ya que la ruptura de la amistad había sido por algo tan importante que nadie podría volver a unirles.
Pero en esta ocasión Marcos lo vio, paseando por la calle. Desde su ventana, le siguió con la mirada, sin nada en mente que hacer, todavía con las ganas de venganza comiéndole por dentro. Entonces, por uno u otro motivo decidió bajar a la calle al encuentro de su antiguo amigo. Tomó en ascensor. Al llegar la planta baja, mientras abría la puerta, escuchó 3 estruendosos sonidos. Salió a la calle, y comenzó a empaparse, al no haber cogido nada para cubrirse. Y de pronto vio que su antiguo amigo, su actual mayor enemigo, la persona de la que todo el mundo sabia que se odiaban a más no poder, estaba tendida en la calle.
Marcos se acercó para ver que había sucedido, y entonces lo vio. Su amigo estaba sangrando, y Marcos dedujo que alguien le había disparado. Se acercó hasta el cuerpo, se agachó, le miró a la cara y le preguntó:
- ¿Quién ha sido?
- Has sido tú, no me esperaba que llegaras a esto…
Y cerró los ojos. Ya no se movía. Marcos cogió su teléfono y llamó a una ambulancia, para que fuera hasta allí. En 10 minutos la sirena de la ambulancia llegó hasta allí, resonando entre los truenos, y se metió en la calle secundaria donde vivía Marcos. Y vieron el panorama.
- ¿Qué ha pasado aquí? – pregunto uno de los médicos que habían acudido.
- No lo sé, escuché 3 ruidos fuertes, como disparos, y lo vi así
- ¿Y que hace con ese arma en la mano? ¿Ha sido usted quien ha disparado?
- ¿Qué arm…
Marcos comprobó que en su mano tenia una pistola todavía humeante. Como si hubiera sido disparada en ese momento, aunque hiciera ya 15 minutos de los disparos…
TO BE CONTINUED (de verdad de la buena)
Asomado a la venta estaba él cuando pudo ver claramente pasar por la calle a aquella persona. No paraba de llover, llovía, llovía y llovía a más no poder. Entre los edificios se proyectaban sombras instantáneas a cada rayo que caía, y el ruido de los truenos avanzaba implacable entre los edificios. Pero lo vio. El hombre al que más odiaba paseaba con un chubasquero oscuro con la capucha puesta bajo la intensa lluvia.
Hacia 6 años que no le veía. Hacia 6 años que no hablaba con él. Hacia 6 años que ya no eran amigos, si no más bien tirando a enemigos. Sus amistades comunes sabían que ya no había nada que hacer entre ellos, ya que la ruptura de la amistad había sido por algo tan importante que nadie podría volver a unirles.
Pero en esta ocasión Marcos lo vio, paseando por la calle. Desde su ventana, le siguió con la mirada, sin nada en mente que hacer, todavía con las ganas de venganza comiéndole por dentro. Entonces, por uno u otro motivo decidió bajar a la calle al encuentro de su antiguo amigo. Tomó en ascensor. Al llegar la planta baja, mientras abría la puerta, escuchó 3 estruendosos sonidos. Salió a la calle, y comenzó a empaparse, al no haber cogido nada para cubrirse. Y de pronto vio que su antiguo amigo, su actual mayor enemigo, la persona de la que todo el mundo sabia que se odiaban a más no poder, estaba tendida en la calle.
Marcos se acercó para ver que había sucedido, y entonces lo vio. Su amigo estaba sangrando, y Marcos dedujo que alguien le había disparado. Se acercó hasta el cuerpo, se agachó, le miró a la cara y le preguntó:
- ¿Quién ha sido?
- Has sido tú, no me esperaba que llegaras a esto…
Y cerró los ojos. Ya no se movía. Marcos cogió su teléfono y llamó a una ambulancia, para que fuera hasta allí. En 10 minutos la sirena de la ambulancia llegó hasta allí, resonando entre los truenos, y se metió en la calle secundaria donde vivía Marcos. Y vieron el panorama.
- ¿Qué ha pasado aquí? – pregunto uno de los médicos que habían acudido.
- No lo sé, escuché 3 ruidos fuertes, como disparos, y lo vi así
- ¿Y que hace con ese arma en la mano? ¿Ha sido usted quien ha disparado?
- ¿Qué arm…
Marcos comprobó que en su mano tenia una pistola todavía humeante. Como si hubiera sido disparada en ese momento, aunque hiciera ya 15 minutos de los disparos…
TO BE CONTINUED (de verdad de la buena)
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