23/03/06 Muerte en la Tormenta - Capítulo 2
Marcos despertó con el ruido del palo en los barrotes de su celda. Una vez más había vuelto a soñar con el crimen que le envió a la cárcel hacia ya 6 años. Una vez más volvía a convencerse de que el no fue el criminal. Pero esta vez ya no lo iba a repetir. Nadie le creía, y nadie le creería por más que lo dijera. Y además ya era su último día. En menos de 32 horas le atarían a una cama y una inyección pararía los latidos de su corazón ante la expectante familia de la victima. En menos de 32 hora lo que había hecho dejaría de importar, ya que pasaría a ser un nombre tachado en una lista. A las 6 de la tarde le trasladarían a la celda contigua a la sala donde un cóctel de pentotal sódico, bromuro de pancuronio y potasio clorado harían que su corazón y su respiración cesasen.
Llevaba 8 años viviendo en Estados Unidos. Marcos, en su pensamiento, llegó a decidir que el motivo por el cual había bajado cuando murió su antiguo amigo, era haberle visto también allí, cuando teóricamente se había quedado a vivir en Madrid. Quizás, lo que había pasado por su subconsciente es que si su destino les había cruzado a tantos kilómetros de donde les había separado era que podrían volver a hablarse. Que podrían recuperar su amistad. Pero lo que no se había explicado todavía era como había muerto su amigo. Y mucho menos, como había llegado a su mano aquella pistola, aquella pistola que nunca antes había visto, aunque la policía dijo que la pistola estaba a su nombre, y que la había comprado 3 meses antes. Y también que todo llevaba siendo orquestado mucho, mucho tiempo. En la bala estaba escrito, esculpido con láser, esculpido con el láser de tallar metales de Marcos, el nombre de Ramón. El nombre de su difunto amigo/enemigo. Y el motivo que hizo que su condena fuera a muerte. Asesinato premeditado y calculado a sangre fría, con tal grado de detalle que el juez acabó espantado del odio que rezumaba ese asesinato, a pesar de que Marcos siempre se declaró inocente.
No acudió a desayunar, se quedó en su celda, mirando para el techo, tratando de no pensar en nada, ni en que su vida finalizaba, ni en lo que había hecho aquella noche y lo que se dictaminó que había hecho, ni en el extraño olor que llevaba en su celda desde siempre, no quería pensar en nada. Solo miraba el techo. Un techo blanco, completamente impoluto, que resaltaba con el sucísimo suelo de toda la prisión. Entonces observó una pequeña grieta en la junta de la pared con el techo. Una grieta que nunca había visto, posiblemente por que nunca se había parado a mirar el techo, pero que parecía crecer mientras Marcos posaba su mirada en ella. Y no sólo lo parecía, la grieta no dejaba de crecer, lentamente, pero crecía. Pero lo peor era el gran frío que parecía entrar por ella. A medida que la grieta crecía, la temperatura disminuía enteros. Marcos avisó al guardia para que fuera hasta la celda. Y hasta allí fue el guardia. Enseguida notó el frío, enseguida notó que la grieta crecía. Pero no fue a avisar a nadie. No fue a avisar a nadie por que de pronto ya no había cárcel. No había celdas, no había barrotes, ni tampoco había frío o grieta que reportar. De pronto el carcelero y Marcos estaban en la puerta del sol de Madrid celebrando el año nuevo. El año 2000. Estaban 12 años atrás en el tiempo. Y no sabían el motivo. Pero si que entre la muchedumbre es muy fácil escapar, especialmente para un preso que no esta esposado.
Marcos recordó que el había celebrado allí el año 2000. Lo había celebrado con Ramón. Y con más amigos. Y con la ‘ella’ que había hecho que Ramón y Marcos perdiesen la amistad. Así que Marcos decidió ir en la dirección contraria a donde el había estado celebrando el año. Y el agente, que no sabía con certeza lo que hacer, ni lo que había pasado, decidió seguir a Marcos. Al fin y al cabo era un prisionero que tendría que ser ejecutado en 32 horas, aunque en España el agente no tenía ningún poder. Pero no hizo falta que le siguiese. Ya que volvieron a aparecer en la celda de Marcos, en el año 2012 pero a menos de 10º C bajo cero. Y la temperatura seguía bajando. Y el asombro del agente por lo que acaba de pasar; y el del propio Marcos, no hacían si no disminuir por el temor de uno a la muerte que estaba a punto de llegar y al otro por saber que el estado le ejecutaría en 32 horas. En efecto, el agente murió de una hipotermia que actuó mucho más rápido de lo normal. Y la temperatura volvió en un instante a ser la que debía ser. Pero el cuerpo del agente estaba en el suelo, completamente azul y con una temperatura al tacto muy inferior a la del hielo.
Pero estaba vez Marcos no avisó. El único agente que no estaba en el comedor estaba muerto. Y la puerta de su celda abierta. Quizás podría aprovechar esta situación para tratar de recuperar la libertad. Y de explicarse que había pasado.
#1 - el mismo 23.03.2006 06:58 - (Responder)
eso pasa cuando el último deseo es un porro de medio metro....¿que en la puerta del sol a fin de año no hace frío....? en ascuas me quedo en espera del final apoteósico
#2 - Anxova dice:
24.03.2006 23:25 - (Responder)
Me gusta mucho tu historia. Estoy intrigado esperando el siguiente capítulo y cuando lo finalices, la respuesta a todos estos misterios.
Aprovecho para informarte de que en mi weblog te he enlazado, y también he colgado los dos primeros capítulos de las *Gestas del Valiente Caballero Frikipedio*.
Mi dirección es http://anxova.blogspot.com
¡Un saludo desde esta lluviosa tierra, meu! ¡Sigue así!
#2.1 - CartDestr dice:
25.03.2006 15:28 - (Responder)
Bueno, ahora no estoy en mi casa, cuando llegue leeré las gestas y todo ello; gracias por el enlace ![]()
A ver, ahora ya he terminado los examenes, volveré a pasarme por la lista de correo de la frikipedia a ver como va el asunto.
Saludos!
PD: Por cierto, el articulo Galicia de la verdadera Wikipedia ha sido vandalizado y lo han tenido que bloquear. Eso en la Frikipedia no pasaba ![]()
#3 - Anónimo 25.03.2006 14:22 - (Responder)
Su estilo literario es flagrantemente pésimo. Aprenda a escribir.
#3.1 - CartDestr dice:
25.03.2006 15:13 - (Responder)
Agradeceria mucho que su majestad heredera del espíritu de Cervantes me enseñase.
#4 - soraya 10.09.2006 14:11 - (Responder)
a mi la novela me a encantado solo pienso k no deberian aber alargado tanto la telenovela




