Como cada mañana, el Sol salía por el Oeste dispuesto a iluminar nuevamente el día de todos los habitantes del planeta. Era un día muy importante para Knonk, pero no por lo que él esperaba. Se puso su elegante traje de Edgar y salió a la calle, sin imaginarse que iba a morir en breves instantes. Y es que su especie tenía una gran debilidad, y es que si alguien decía su propio nombre al revés 3 veces; moriría horrible e instantáneamente Y sus padres, los muy hijos de puta, le habían puesto un nombre palindrómico.
Knonk se dirigía, tembloroso como un flan, a su primer día de entrenamiento para el gran viaje, esa misión tripulada a aquel remoto planeta azul en un sistema solar remoto, el A312; el único planeta con vida de la galaxia con el que todavía no habían contactado. Entró y le recibió el director de la agencia:
- Knonk, Knonk, Knonk… Me alegro de ver que ha venido. Hay quién decía que tenía miedo a nuestra centrifugadora – Al director de la agencia le encantaba decir lo que sabía que Knonk nunca podría decir; de hecho le encantaba decir la fase mortal de todos sus empleados; salvo cuando se llamaban igual que él.
- Ya ve, señor Oicusoluc, no me podía perder mi primer día de entrenamiento. Ninguna máquina puede conmigo; ninguna máquina se interpondrá entre el espacio y yo.
Y sin esperar a una nueva palabra de su jefe; entró en la sala y se dirigió a su entrenadora, una antigua bailarina llamada Balacona (a la que le solían decir “Baila Balacona”). Y tras 45 duras horas seguidas de entrenamiento; se dictaminó que Knonk estaba listo para viajar al espacio; para viajar a A312 y ayudar a que la gente conociese a los habitantes de aquel planeta. Sus hábitos, su forma de ser, el aire… Todo.
Iluso de él; decía que nada se podría interponer entre él y su destino…
Mientras tanto, en el cielo, Soid; el creador de la mitad del universo, el ser omnipotente del que dependía la existencia del planeta al que Knonk pertenecía, se desesperó jugando a la PlayStation 3; la rompió de una patada y al ver lo que había hecho dijo: “¡¡¡Dios!!! ¡¡¡Dios!!! ¡¡¡Dios!!!”
Entonces se murió y con él se destruyó la mitad del universo en la que estaba Knonk.
FIN