Vale. Llevo ya 3 días alimentando las categorías literarias de este blog. Pero esta vez es de un modo reducido. Hay una serie de microcuentos que todos conocemos; como el del dinosaurio o el del globo. Toda una muestra de como se puede condensar la literatura en unas pocas palabras. Y yo voy y los estropeo de mala manera extendiendolos con unas pocas palabras.
Augusto Monterroso dijo aquello de:
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
A lo que yo añado:
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Y aprovechó para devorarle.
Gabriel Giménez Emán dijo aquello de:
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
A lo que yo añado:
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello. Ni siquiera el conductor que le arroyó.
E. Vila-Matas dijo aquello de:
Sentí una molestia muscular, era la quinta vez que yo nacía.
A lo que yo añado:
Sentí una molestia muscular, era la quinta vez que yo nacía muerto.
Miguel Saiz Álvarez dijo aquello de:
Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño.
A lo que yo añado:
Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño bajo las ruedas del camión.
P.S.: Esta es la entrada número 300 desde que El Weblog de CartDestr pasó a ser CartDestr.info