El barco había salido hacía ya 2 días. Aquel trasatlántico viajaba desde la ciudad inglesa de Bournemouth y tenía como destino New York. En principio el viaje duraría 4 días. Pero finalmente, aquel barco nunca llegaría a su destino.
Corría el mes de febrero del año 2027. A pesar de los grandes avances en transporte en los años anteriores, cada vez había más gente que quería surcar el mar para llegar a su destino, número que había crecido de manera exponencial en los 5 años anteriores y las navieras se vieron obligadas a utilizar sus grandes cruceros, como el “Génesis III” o el “Freedom of the Seas IV”, para estos objetivos. Y aunque la mayoría de los viajeros lo hacían por placer, había gente que necesitaba llegar a la ciudad estadounidense; aunque por disponer del tiempo, o simplemente para estar menos tiempo en la ciudad inglesa, habían decidido ir en este barco.
El “Edward John Smith III” era el objeto móvil de mayor envergadura creado por el hombre. Más de 700.000 toneladas. 1 km² de superficie repartido en 42 pisos sobre el nivel del mar, y 8 pisos a los que el pasaje no tenía acceso. Cines, gimnasios, tiendas, varias piscinas, un enorme hospital, cientos de restaurantes diferentes además de un tremendo comedor principal, la cuarta mayor biblioteca del mundo… Y una capacidad para 50.000 personas entre pasaje y tripulación. Había incluso una especie de ‘autobús’ dentro del barco para mover a la gente entre las distintas plantas; además de tener ascensores de enorme capacidad.
En aquel viaje el barco iba hasta los topes. 48.151 pasajeros viajaban a bordo del barco; además de 1.623 tripulantes. De ellas se habían subido 10.582 en la ciudad polaca de Gdynia; que a pesar de ser el punto de partida real del barco, oficialmente el barco salía desde Bournemouth; aunque siempre salía desde Polonia; en una zona con una profundidad marina ridícula. A pesar de que en el barco no había clases, y de hecho los que partían desde Polonia pagaban evidentemente más precio por el billete, el resto del pasaje los ‘ninguneaba’.
Allí, en aquel barco, en el ala “Charles Dwight Sigsbee” de la planta 16, estaba Elizabeth Ramell. Elizabeth Ramell acababa de cumplir los 30 años, y quería huir de todo. Se había separado de su marido, un importante magnate de la prensa inglesa, 3 semanas antes. Pero el poder de su marido la había quitado el prestigio en el país, de modo que necesitaba huir rápidamente de aquel lugar, y tratar de vivir una vida al otro lado del mar, cruzar el océano y olvidar toda su vida hasta aquel momento.
El barco pasaba a 9 millas de la isla de Terranova en aquel momento. Entonces algo sucedió. Un meteorito enorme cayó justo sobre el barco, destruyendo junto con el barco toda forma de vida en la tierra. FIN.