La última película de Sylvester Stalone ( Silvester Estalón para los que llegan por Google ) es una obra magistral del cine contemporaneo. Rocky Gagá nos cuenta la vida de Rocky Balboa 20 años después de la última película. El veterano boxeador, que ya sólo luchaba por mantener cerrados sus esfínteres, se ve obligado a volver al ring para defender su honor. Al parecer, el simpático alemán de la habitación 416 de su asilo era en realidad un malvado exboxeador que alardeaba de haber sido el mejor de la generación de 1930. Rocky no podía permitir tamaña afrenta, de modo que cogió sus guantes de boxeo y lo dispuso todo para un nuevo enfrentamiento.
Dada su fama de antaño, a Rocky no le costó nada conseguir un ring para el enfrentamiento. No tardó nada en tenerlo todo listo para el que sería su gran día, la vuelta al ring de dos pesos pesados que se partirían la cara hasta hacerse romperse las encias (que no los dientes, ya que se los quitan antes de entrar a luchar)…
En ese momento, el director hace un gran efecto de cámara, y todo en blanco y negro recuerda a Toro Salvaje. El arbitro dispara al cielo (se oye un grito ahogado; más tarde se descubre que había matado a un hombre que sobrevolaba el lugar en parapente llamado Tom Cruise) y comienza la lucha. Lamentablemente, en ese momento Rocky Gagá se caga y el simpático alemán se mea; por lo que deciden dejarlo todo en tablas hasta un nuevo encuentro.
Ese nuevo encuentro llegó al día siguiente, en una lucha por K.O. Rocky Gagá de un certero gancho que le causo una parada cardiorrespiratoria a su rival; aunque no la muerte. Su rival aún tenía mucho que decir. Y es que no es la primera vez que hace de antagonista en el asilo de ‘CCDPQNHV’; ni tampoco será la última.