14/02/08 HFA - Historia de Amor III
Penélope estaba sentada en el autobús, apoyada en el cristal, dibujando casi sin querer estrellitas con el dedo en la ventana, aprovechando el efecto de la condensación que producía la lluvia. Su cara alegre y esperanzada resaltaba con las caras tristes que poblaban el autobús, que poblaban todo el país desde hacía ya demasiado tiempo. Pero su corazón estaba contento. Y es que tras tanto tiempo, descubrió al fin dónde estaba. Rafael, su amor, su Ulises particular, se había tenido que marchar en lo que parecía un viaje más, pero tras el estallido de la guerra se habían cortado las comunicaciones en todo el país y Penélope llevaba tres años sin saber nada de su amado. Hasta ese día.
Dado el corte de las telecomunicaciones, los mensajeros que cruzaban el país llevando información se habían hecho muy valiosos. Uno de estos mensajeros consiguió hacerle llegar a Penélope una carta en la que su amado le comunicaba su paradero, en un hospital al otro lado del país, dónde tendría que estar 4 meses mas. Y tras leer la carta, ella no se pudo resistir, tenía que ir a verle, su corazón se desbocó como el caballo de Christopher Reeve, y se decidió a coger el primer autobús; el medio más seguro para atravesar el país, con las vías de tren reventadas y el tráfico aéreo tan limitado.
La emoción hizo que a Penélope el viaje se le pasara a gran velocidad, el poder volver a ver al que la hacía suspirar, no pensaba en otra cosa, nerviosa y emocionada como un niño antes de su primer día de colegio… Y llegó a la ciudad. A una ciudad en la que se escuchaban los tiroteos de fondo, en la que la guerra seguía con toda su crudeza, pero a ella nada de eso le pararía. Hasta que llegó al hospital, entró, y se dirigió hacia la habitación dónde sabía que Rafael estaba… Abrió la puerta, y su corazón latió mucho más fuerte al verle allí tumbado. El de él, al ver a Penélope, también comenzó a bombear la sangre con fuerza, por fin podrían tocarse, hablarse, mirarse a los ojos… Tras tanto tiempo.
O eso pensaban, hasta que un misil entró por la ventana, explotando en la habitación, y mandando cada cadáver a 7 kilómetros de distancia en direcciones opuestas por la potencia. Nunca jamás sus almas ni cuerpos volvieron a estar juntos, pero antes de morir, ambos tuvieron tiempo de sobra para saber que nunca jamás volverían a ver a su ser amado y que este había muerto con total seguridad.
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Vale, sé que soy menos original que una bombona de butano naranja, en las 3 historias (I, II) les ha separado una guerra pero… ¿Y eso que coño importa? ¡A joderse, hostia!
Dado el corte de las telecomunicaciones, los mensajeros que cruzaban el país llevando información se habían hecho muy valiosos. Uno de estos mensajeros consiguió hacerle llegar a Penélope una carta en la que su amado le comunicaba su paradero, en un hospital al otro lado del país, dónde tendría que estar 4 meses mas. Y tras leer la carta, ella no se pudo resistir, tenía que ir a verle, su corazón se desbocó como el caballo de Christopher Reeve, y se decidió a coger el primer autobús; el medio más seguro para atravesar el país, con las vías de tren reventadas y el tráfico aéreo tan limitado.
La emoción hizo que a Penélope el viaje se le pasara a gran velocidad, el poder volver a ver al que la hacía suspirar, no pensaba en otra cosa, nerviosa y emocionada como un niño antes de su primer día de colegio… Y llegó a la ciudad. A una ciudad en la que se escuchaban los tiroteos de fondo, en la que la guerra seguía con toda su crudeza, pero a ella nada de eso le pararía. Hasta que llegó al hospital, entró, y se dirigió hacia la habitación dónde sabía que Rafael estaba… Abrió la puerta, y su corazón latió mucho más fuerte al verle allí tumbado. El de él, al ver a Penélope, también comenzó a bombear la sangre con fuerza, por fin podrían tocarse, hablarse, mirarse a los ojos… Tras tanto tiempo.
O eso pensaban, hasta que un misil entró por la ventana, explotando en la habitación, y mandando cada cadáver a 7 kilómetros de distancia en direcciones opuestas por la potencia. Nunca jamás sus almas ni cuerpos volvieron a estar juntos, pero antes de morir, ambos tuvieron tiempo de sobra para saber que nunca jamás volverían a ver a su ser amado y que este había muerto con total seguridad.
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Vale, sé que soy menos original que una bombona de butano naranja, en las 3 historias (I, II) les ha separado una guerra pero… ¿Y eso que coño importa? ¡A joderse, hostia!
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