2/06/06 Muerte en la tormenta: Capítulo 7
La guardería estaba llena de niños riendo y jugando. Entonces llegó el momento de recoger, y sentarse con más calma, ya que la profesora tenía que darles un pequeño mensaje a sus alumnos. Con la falta de ganas habitual a la hora de recoger, los niños tardaron cosa de 10 minutos en recoger todos los juguetes y poner las sillas en sus sitios en las mesas circulares de aquel lugar.
Los niños se sentaron, y, esta vez sí, estuvieron callados; y miraron atentamente a su profesora, que comenzó a hablar a los crios, que no llegaban a los 4 años:
- Bueno niños, mañana es el ultimo día de clase, y muchos de vosotros comenzareis a ir al colegio, a la educación infantil. Mañana será pues un día especial, y para celebrarlo, deberéis traer vuestro juguete favorito, y mucha vaselina, POR QUE OS LOS VAIS A METER POR EL CULO, PUTOS CRIOS DE MIERDA. – Acto seguido la profesora cogió una silla y con todas sus fuerzas golpeó en la cabeza a uno de los chavales, que ni lloró, solamente cayó desplomado al suelo. Cuando el resto de niños querían reaccionar, querían hacer algo, la profesora ya no estaba allí.
Aquella profesora había comenzado a estar con ellos una semana atrás, después de que la anterior se fuese de viaje, y la directora contrató a la primera persona cualificada que entró por la puerta. La directora no pudo dejar de culparse, cuando escuchó los gritos y llantos de los crios, y al llegar abajo, ver el cuerpo de aquel alumno desplomado en el suelo. Cogió un lápiz de la mesa, y con una rapidez inusitada, hizo girar la ruletilla del teléfono para pedir una ambulancia, y también para llamar a la policía. En menos de 10 minutos, el ruido de sirenas retumbaba en la pequeña calle en la que estaba la guardería. El despejado cielo comenzaba a dejar de serlo, cuando por el oeste comenzaban a acercarse grandes nubarrones negros, a pesar de la época del año.
Los policías entraron en la guardería, y se acercaron a la directora, a la que comenzaron a tomar declaración sobre la maestra que había cometido la agresión. El equipo médico de la ambulancia se acerco hacia el niño, pero enseguida comprobaron que había sido un golpe muy mal dado, el pobre chaval había muerto por el impacto, no había perdido la conciencia como la directora había comunicado.
Cuando la directora conoció la noticia, rompió a llorar, se derrumbó. La policía le dijo que les diera el teléfono de la familia del chaval, que tenían que llamarle para comunicar la noticia. La profesora señaló el fichero que había al lado de la mesa, y dijo el nombre del niño. El agente enseguida encontró en el fichero el nombre de la familia del chaval, y les pidió que fueran al hospital que había a 5 manzanas de la guardería, que tenían un mensaje importante que darles.
En el hospital, media hora después, la familia llegó preocupada, pero sin esperarse la noticia que iban a recibir. Su hijo de 3 años había muerto. Su hijo Marcos había muerto aquel 2 de Junio del año 1986 agredido por la profesora que había comenzado a trabajar una semana antes.
Los niños se sentaron, y, esta vez sí, estuvieron callados; y miraron atentamente a su profesora, que comenzó a hablar a los crios, que no llegaban a los 4 años:
- Bueno niños, mañana es el ultimo día de clase, y muchos de vosotros comenzareis a ir al colegio, a la educación infantil. Mañana será pues un día especial, y para celebrarlo, deberéis traer vuestro juguete favorito, y mucha vaselina, POR QUE OS LOS VAIS A METER POR EL CULO, PUTOS CRIOS DE MIERDA. – Acto seguido la profesora cogió una silla y con todas sus fuerzas golpeó en la cabeza a uno de los chavales, que ni lloró, solamente cayó desplomado al suelo. Cuando el resto de niños querían reaccionar, querían hacer algo, la profesora ya no estaba allí.
Aquella profesora había comenzado a estar con ellos una semana atrás, después de que la anterior se fuese de viaje, y la directora contrató a la primera persona cualificada que entró por la puerta. La directora no pudo dejar de culparse, cuando escuchó los gritos y llantos de los crios, y al llegar abajo, ver el cuerpo de aquel alumno desplomado en el suelo. Cogió un lápiz de la mesa, y con una rapidez inusitada, hizo girar la ruletilla del teléfono para pedir una ambulancia, y también para llamar a la policía. En menos de 10 minutos, el ruido de sirenas retumbaba en la pequeña calle en la que estaba la guardería. El despejado cielo comenzaba a dejar de serlo, cuando por el oeste comenzaban a acercarse grandes nubarrones negros, a pesar de la época del año.
Los policías entraron en la guardería, y se acercaron a la directora, a la que comenzaron a tomar declaración sobre la maestra que había cometido la agresión. El equipo médico de la ambulancia se acerco hacia el niño, pero enseguida comprobaron que había sido un golpe muy mal dado, el pobre chaval había muerto por el impacto, no había perdido la conciencia como la directora había comunicado.
Cuando la directora conoció la noticia, rompió a llorar, se derrumbó. La policía le dijo que les diera el teléfono de la familia del chaval, que tenían que llamarle para comunicar la noticia. La profesora señaló el fichero que había al lado de la mesa, y dijo el nombre del niño. El agente enseguida encontró en el fichero el nombre de la familia del chaval, y les pidió que fueran al hospital que había a 5 manzanas de la guardería, que tenían un mensaje importante que darles.
En el hospital, media hora después, la familia llegó preocupada, pero sin esperarse la noticia que iban a recibir. Su hijo de 3 años había muerto. Su hijo Marcos había muerto aquel 2 de Junio del año 1986 agredido por la profesora que había comenzado a trabajar una semana antes.
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